Muchas veces me ha tocado elegir entre estas dos situaciones; tener la razón o ser exitoso. Posiblemente estés pensando que se puede tener ambas cosas y es cierto, pero no todo el tiempo.
Existen oportunidades donde debemos elegir; recuerdo un caso ocurrido en la empresa donde nos toco elegir; nosotros sabíamos cómo hacer el trabajo en forma correcta, sin embargo el cliente se empecino en que lo hiciéramos de cierta forma, no implicaba riesgo al proyecto ni un mal resultado, solo que lo hacía innecesariamente complejo.
Discutiendo la situación con los involucrados en ese momento, decidimos que lo mejor era concretar el trabajo con éxito y darle la razón a nuestro cliente ya que no estábamos comprometiendo nuestra integridad ni la del trabajo con darle el gusto.
Pero en otras ocasiones nos ha tocado elegir por la razón, casos donde la integridad de nuestra empresa o nuestro trabajo y reputación se verían afectadas decidimos que era más importante la razón que el éxito a corto plazo; ya que sabíamos estábamos comprometidos con el éxito a largo plazo.
Esta decisión no puedes tomarla a la ligera; conozco personas que prefieren tener la razón a toda costa, aún cuando ello le acarree más problemas que beneficios.
No me malinterpretes, es bueno tener principios, valores y metas claras, de hecho es sumamente importante que así sea, pero debemos ser lo suficiente mente flexible para aceptar que en la vida las cosas no son blanco o negro, que la mayoría del tiempo la vida transcurre en gris, a veces casi negro y otras casi blanco.
Por eso toma mi consejo, cuando te toque elegir entre tener la razón y tener éxito, primero pregúntate ¿Qué gano o pierdo si tengo la razón?
Analiza la situación una vez tengas la respuesta a esta pregunta y si no compromete tus valores y tus principios, entonces dale la razón a quien sea y procura tu éxito.